jueves, agosto 04, 2011

El discurso completo de Sicilia frente a la Cámara de Diputados

Antes de comenzar y como es costumbre cada vez que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad toma la palabra, queremos iniciar este comunicado con un fragmentos de uno de nuestros más grandes poemas, Piedra de sol de Octavio Paz: “[…] el mundo nace cuando dos se besan […]/ y las leyes comidas de ratones,/ las rejas de los bancos y las cárceles,/ las rejas de papel, las alambradas,/ los timbres y las púas y los pinchos,/ el sermón monocorde de las armas,/ el escorpión meloso y con bonete […]/ el burro pedagogo, el cocodrilo/ metido a redentor, padre de pueblos, […]/ el hijo predilecto de la Iglesia/ que se lava la negra dentadura/ con el agua bendita y toma clases/ de inglés y democracia, las paredes/ invisibles, las máscaras podridas/ que dividen al hombre de los hombres,/ al hombre de sí mismo,/ se derrumban/ por un instante inmenso y vislumbramos/ nuestra unidad perdida, el desamparo/ que es ser hombres, la gloria que es ser hombres/ y compartir el pan, el sol, la muerte,/ el olvidado asombro de estar vivos […]”. En nombre de ese amor que es la paz, en nombre de esa paz que nos debemos y que expresamos siempre con el signo del beso, en nombre del dolor que cargamos, pedimos un minuto de silencio por todos los muertos a los que nunca les dimos esta paz del amor que nos reclaman.

Hermanos y hermanas de nuestra Nación

Después de los Acuerdos que tuvimos con el Poder Legislativo Federal, el 28 de julio en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, hemos venido, como se convino, a la casa donde los legisladores dicen representarnos para refrendar la palabra empeñada. Por desgracia, la mañana del miércoles 3 de agosto nos enteramos con sorpresa que contra nuestra exigencia de que detuvieran la Ley de Seguridad Nacional, contra la advertencia de que no nos dijeran una cosa en público y otra en los pasillos, en la burocracia, en los tejemanejes oscuros del poder, contra el peso de la palabra, los diputados aprobaron la minuta sobre esa Ley que previamente había enviado el Senado. Con ese acto, que pone al desnudo lo que el poeta Pound nos advertía de la banalidad de las personas que no honran su palabra, los diputados han suspendido el diálogo con nosotros o han pretendido reducirlo a un protocolo insustancial y mediático mientras su agenda legislativa sigue su curso impermeable a las voces ciudadanas. No se puede dialogar con hombres y mujeres que no hablan verdad, porque el dialogo, que es un decir de dos, un empeñar la palabra dicha entre dos, no ha sido honrada por una de sus partes y sólo queda un logos, una palabra herida por la traición. Nos llamamos a engaño no porque se hubieran comprometido a desechar la Ley de Seguridad Nacional, sino porque habíamos establecido un mecanismo de seguimiento conjunto para revisar este tema y otros que habíamos establecido en el Alcázar.



Cuando el martes 2 de agosto los diputados aprobaron la minuta del senado a la Ley de Seguridad Nacional lo que en verdad hicieron fue continuar con el proceso de legalización anticonstitucional de la estrategia bélica de la actual administración y, por lo tanto, continuar la guerra; y cuando pidieron perdón no supieron lo que decían, porque detrás de esa palabra sagrada, estaba sólo la inconciencia y el desprecio no sólo por nuestros 50 mil muertos, por nuestros más de 10 mil desaparecidos y nuestros más de 120 mil desplazados, sino el desprecio por el amor al que se refiere Octavio Paz y el desprecio por los seres humanos de carne y hueso que viven hoy en esta nación y que mañana, con el auspicio de esa Ley, pasaran a engrosar las fosas de nuestros muertos y el ejército de reserva de la delincuencia.

Para el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad es fundamental dejar bien claro que nosotros no queremos unas Fuerzas Armadas vulneradas por su uso discrecional, fuera del marco de la Constitución, en tareas que no le corresponden. Sabemos que la compleja situación que atraviesa el país, la orfandad de autoridad, el fracaso del poder político y la violencia criminal, hacen que en ciertas comunidades la presencia de la Fuerzas Armadas sea una necesidad momentánea, pero la salvaguarda de ellas no será posible a partir de transformar una política equivocada de Gobierno en una política de Estado. Insistimos: no queremos unas Fuerzas Armadas vulneradas por las decisiones equivocadas de su mando civil ni tampoco envilecidas por una guerra también equivocada que las involucra en tareas que no les corresponden o por actos fuera de la ley de algunos de sus integrantes, que las lleva a enfrentar no la amenaza exterior, no la defensa del territorio ni el auxilio en caso de desastre, sino a la población civil, a los mismos mexicanos, lo que las degrada de custodias de la nación a policía interior.

¿Por qué los diputados, a escasas horas de comenzar los trabajos del diálogo con nuestro movimiento, mientras los especialistas de la UNAM y los defensores de los derechos humanos preparan un proyecto de Ley de Seguridad Humana y Ciudadana que de verdad abonaría en favor de la paz, la tranquilidad y seguridad pública; por qué los diputados se apuraron a aprobar una ley que legaliza una guerra impuesta desde los Estados Unidos y que será fuente de mayor desgarramiento y dolor?

Reiteramos que no sólo estamos hasta la madre de la guerra sino también del engaño y la simulación que la hacen posible y la acompañan. Días después de mostrarse dispuestos a dialogar con la sociedad y a construir entre todos el camino de la paz, los legisladores nos han dado la espalda y han votado en sentido contrario. El desprecio por el diálogo y la suspensión de facto que implica la aprobación de la minuta del senado nos obliga a replantear el rumbo de nuestro camino. Por lo tanto:

1) Vamos a consultar a las víctimas y a aquellos que nos han acompañado en esta larga y dura marcha sobre ese rumbo.

2) En función de esa consulta, y ya que el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Gobernación, ha impulsado y celebra la aprobación de la referida minuta, y ésta y otras dependencias federales han presionado para su aprobación, entendemos también que el Poder Ejecutivo ha trastocado las condiciones de seriedad y dignidad bajo las cuales se discutirían estos temas en las mesas de trabajo. Reiteramos nuestra disposición a un diálogo verdadero para abordar los temas sustantivos que involucran a la guerra en curso.

3) Emplazamos a los Poderes Ejecutivo y Legislativo a que regresen al diálogo manifestando una auténtica voluntad de escuchar a los ciudadanos para juntos hacer la paz. Les recordamos las palabras del Mahatma Gandhi: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.

4) Vamos a movilizarnos y los llamamos a ustedes hermanos y hermanas de nuestra nación a movilizarse con nosotros el domingo 14 y en adelante para levantar, junto a la bandera nacional, la bandera blanca contra la guerra, y para volver a insistir, hasta que lo entiendan los poderes del Estado y también las bandas criminales, que no queremos un muerto más, ni un desaparecido más, ni un torturado más, que queremos un México donde cada lugar sea el adecuado y cada hora la propicia para mirarnos a los ojos y amarnos.

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