sábado, abril 17, 2010

El árbol de la ciencia IV

-“Yo pienso que no fueron expulsados, al menos físicamente, Alex. Pienso que el
hecho de darse cuenta de su desnudez, de tomar plena conciencia de la realidad, de lo
que eran, hizo que el paraíso dejara de ser tal para ellos. Dicho paraíso estaba en sus
mentes. Sólo una ilusión, que se esfumó cuando se dieron cuenta de que eran solamente
humanos. No hubo ningún arcángel con espada llameante. Sólo hubo un traumático y
repentino contacto con la realidad. Creo que yo hubiera preferido al arcángel.”
-“Dime qué te propones.”
-“Alex, perdone que interrumpa la charla, pero estoy detectando intentos de
intrusión en la máquina de Singapur, si no para voy a cortar la comunicación en 15
segundos.”
-“Está bien, está bien.”, dijo Alex, haciendo un gesto a los demás para que dejaran
la máquina de Singapur. Tras algunos segundos de silencio, Najash volvió a hablar:
-“Así está mejor, gracias. Como iba diciendo, lo que voy a hacer, Alex, y usted será
testigo, es enseñarles a todos los habitantes del Paraíso actual, aquello que llamamos
Primer Mundo, que el lugar donde viven sus ingenuas vidas no es tan maravilloso como
ellos creen. Voy a hacer que se den cuenta de su desnudez frente a los demás”.
Alex intuyó rápidamente lo que se proponía.
-“¿Qué? ¿Vas a hacer públicos los datos? ¡No puedes hacer eso, la...la intimidad es
un derecho de las personas!”
-“¡Ese derecho es tan ilusorio como el Paraíso, Alex! Cuando la gente se encuentre
con la verdad de bruces, cuando sus datos más íntimos sean revelados a todo el mundo,
tomarán contacto con la realidad como supuestamente hicieron Adán y Eva, se darán
cuenta de que en el bonito paraíso en el que viven no lo es tanto, y eso les despertará de
su acomodado aletargamiento.”
-“¿Y qué realidad es la que quieres que vean?”, dijo Alex. Estaba empezando a
ponerse furioso, y eso no le beneficiaba en absoluto. Desde que Najash habló de sus
secretos sentía que empezaba a perder el control.

-“La realidad, Alex, es simple y de sobras conocida por todos. Conocida, pero no
asimilada. El paraíso mental que nos hemos formado nos ha hecho absolutamente
insensibles a lo que ocurre fuera de él. Sí, Alex, hablo de la gente que está fuera del
Paraíso. ¿Sabe cuántas personas han muerto en el Tercer Mundo este mes sólo en
enfermedades que podrían curarse fácilmente en el Primer Mundo, Alex? ¿Sabe a
cuánto se cotiza, emocionalmente hablando, un muerto rico frente a un muerto pobre?
¿Sabe las enormes diferencias que hay entre países pobres y países ricos, verdad? Sí,
todos conocemos la situación. Vemos en los medios las tragedias que asolan a los países
pobres. Lo sabemos, pero no nos importa en absoluto. Sí, podemos decir en voz alta
algunas palabras de pena. Podemos donar unas monedas para alguna ONG. Quizá
incluso apadrinemos un niño, pero esas son ridículas vías de autocomplacencia en
comparación a la situación real. Vivimos tan bien en nuestro paraíso que nos cuesta
asimilar que eso de ahí fuera es algo mas que una imagen proyectada en una pantalla. Es
la muralla de hipocresía más grande que el hombre ha levantado jamás.”
-“Así que esto es una especie de reivindicación por la justicia social ¿no? ¿Crees de
verdad que con eso eliminarás las desigualdades en el planeta?”
-“No sé si hacer desaparecer el Paraíso contribuirá a disminuir el sufrimiento de los
países pobres, pero por lo menos, habré eliminado una gran abominación, con la que he
tenido que levantarme cada mañana durante toda mi vida. Lo hago porque es lo que
quiero hacer.”
-“¿O sea que porque estás resentido con el mundo lo vas a pagar destrozando la
intimidad de las personas?”
-“Esa es una simplificación burda, Nabi. Destrozar la intimidad de las personas,
como tú dices, es meramente circunstancial.”
-“No lo hagas, Najash, no sabes cómo va a reaccionar la gente. Piénsalo, si revelas
tantos secretos, tantos datos íntimos, piensa en el caos que puedes generar, peleas, quizá
incluso asesinatos.”
-“¡Uno, cien o un millón de asesinatos no me importan absolutamente nada, Alex!
Esta sociedad en la que he vivido me ha enseñado a ser impasible ante la muerte de
otros seres humanos, sólo que yo he aprendido a aplicar esa impasibilidad también a la
gente del Paraíso. El alumno ha superado al maestro. Además, lo que no quiere que
haga ya está hecho, Alex. En realidad, he empezado a hacerlo antes de iniciar la
conversación. El Árbol se encuentra por varios servidores del mundo, fácilmente
accesibles por la red, desde hace aproximadamente una hora. Se han mandado varios
correos a todas las redacciones de prensa del mundo con instrucciones para realizar las
consultas al Árbol. Le sorprenderán conocer las aficiones del Presidente de los Estados
Unidos, o del Primer Ministro de Francia...pero no se preocupe, también hay
información sobre sus rivales políticos. Nadie se salva, Alex, nadie.”
-“Sabes que todas las agencias de inteligencia del mundo echarán abajo tus
servidores, no importa dónde se encuentren.”
-“¡Se equivoca, Alex!, dicha información ya es pública, y está compartida en
muchos más sitios cada vez. Los internautas ya están realizando copias masivas del
Árbol en las redes de archivos compartidos. Si la gente no quiere que esa información
se pierda, ninguna agencia del mundo podrá borrarla definitivamente. Y si conoce a las
personas, sabrá que adorarán toda esa información. ¿No me diga que no es una manzana
jugosa, Alex? Además, mi proyecto no se resume sólo en dichos servidores, ni en los
datos de personas importantes. ¿Conoce el virus Eva?”
-“Sí.”
-“Ilústreme.”, dijo Najash.
-“Es un troyano reciente, aparentemente inofensivo, que se está expandiendo
bastante por muchos ordenadores. Actualmente es el que más circula por la red.”,
explicó Alex de mala gana.
-“Creación mía, Alex, y no tan inofensiva. Lo particular del virus Eva, es que tiene
una parte de su código encriptada, y hay una fecha y hora específica en la que ese
código se desencriptará y ejecutará. Eso ha ocurrido hace 23 minutos, Alex. Todos los
ordenadores infectados están ahora siguiendo órdenes mías. Crear el virus, debo
reconocerlo, me ha costado bastante trabajo, porque si se hubiera averiguado cuál era su
propósito hubiera echado mi plan por tierra.”
-“¿Y cuáles son las órdenes del virus?”
-“Sencillas. Usando la libreta de direcciones del ordenador infectado, manda a
todos los usuarios que pueda un documento con información sobre sus personas
cercanas que figuren en el Árbol.”
-“Dios mío, ¿me estás diciendo que ahora mismo cada persona está recibiendo un
correo con información íntima sobre la gente de su entorno?”
-“Exactamente, Alex. Como verá no le puse el nombre de Eva por capricho. Mi
virus acerca la manzana del Árbol a todos los habitantes del Paraíso. Y como se
imaginará, la tentación de morder es muy fuerte. Todos leerán, les guste o no lo que van
a saber. Verán la desnudez de los demás, y, sobre todo, apreciarán también la suya
propia. Si no me equivoco, antes he oído un aviso de correo, quizá sea el que está
esperando, Alex.”
Alex abrió el gestor de correo. Había recibido un correo de un usuario llamado Eva,
usando un remite de correo obviamente falso. Contenía un documento, bastante largo,
que comenzaba con un índice de todos sus conocidos y amigos. Algunos nombres no los
reconoció a simple vista, y se acordó de su vecina, la Sra. Hernández. También había
varios enlaces a páginas donde consultar los datos de cualquier otra persona. Antes de poder seguir leyendo, se obligó a cerrar el gestor de correo, aunque no borró el mensaje.
Mientras hacía esto, Najash había seguido hablando.
-“Me he permitido añadirle al final del documento un pequeño regalo, en pago por
el papel que está tomando en todo esto. Es un pequeño fruto que he eliminado del Árbol
para todo el mundo, y que sólo usted tiene ahora. Lo puede usar como usted quiera. Y
ahora, me despediré y desapareceré, para que usted deje constancia de lo que ha pasado.
Reproducirá este mensaje que seguro usted habrá grabado, para que todos entiendan el
por qué de su desnudez, y yo le ayudaré a ello. Espero que lo hará, entenderá que es lo
mejor, porque ahora mismo se están produciendo cambios importantes en las almas de
muchas personas. ¿Puede sentirlo, verdad, Alex?”
Claro que podía sentirlo, maldita sea, en la sala reinaba el silencio más incómodo
que había sufrido jamás. Sus compañeros estaban a su lado, pero no se atrevía a
mirarlos, e intuyó que ellos tampoco a él. Seguro que ellos también habían recibido
aquel maldito correo con datos íntimos sobre él. Sus secretos, que nadie más sabía
aparte de él, y ahora eran de dominio público.
Apenas llegaba a captar la inmensidad de lo ocurrido. Si ese loco no exageraba en
las cifras, lo que podía estar ocurriendo ahora mismo era indescriptible. Borrar todas las
copias de esos datos sería poco menos que imposible, porque todo el mundo querrá
tener acceso a ellos. Una maldita y apetitosa manzana, desde luego.
-“Adios.”, con esa lacónica frase Najash cerró la conexión. Durante varios
segundos ninguno se movió, nadie dijo nada ni se emitió el más leve sonido.
Efectivamente, toda la conversación estaba grabada, y si no la publicaba él,
probablemente lo haría Najash, de hecho, estaba seguro que ya estaba publicada (“yo le
ayudaré”, dijo el maldito). Alex pensó en dar la orden para acceder a la máquina de
Singapur, pero sabía que su disco duro ya habría sido borrado de manera definitiva.
Najash había desaparecido para siempre.
Se levantó y miró por la ventana. Fuera los coches circulaban con normalidad,
llevando personas ignorantes de lo que les esperaba cuando llegaran a su casa o a su
trabajo y consultaran su correo. A través de las ventanas del edificio de enfrente se veía
a una pareja discutiendo acaloradamente. Pensó en su mujer y en Sonia, y fue hasta su
ordenador. Sacó una copia en papel del documento que Eva le había mandado, y
bloqueó el ordenador con contraseña. Sea lo que sea lo que le había regalado Najash,
quería que siguiera siendo sólo suyo. Lo vería después, pero ahora tenía que ir a casa.
Comenzó a leer los datos sobre su esposa mientras salía de la sala, pensando, con una
sonrisa amarga, que la mejor defensa era un buen ataque. No miró a ninguno de sus
compañeros.

FIN


Espero les haya gustado. Un abrazo.

2 comentarios:

  1. ¿Cómoooo??? Yo quiero saber qué pasó??? Cuántos se mataron entre si??? Y cuál era el regalo para Alex???
    Jaja.

    Saludos

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  2. Jaja, la cosa era dejarlo así, Ali. En fin, está muy interesante el tema y el contenido, pero la verdad no me ha gustado el estilo. En fin, Groznny qué dice de su propio post?

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