jueves, abril 15, 2010

El árbol de la ciencia III

-“Permíteme ser un poco escéptico. En primer lugar ¿cómo ibas a conseguir
almacenamiento para 846 terabytes de datos tan comprometedores sin que nadie se
enterase?”
-“Mi incrédulo profeta, le aseguro que el almacenamiento no ha sido problema. El
mundo es muy grande y los Grandes Hermanos no abarcan todo el planeta.”
-“Sigo sin creerlo, Najash, el gasto computacional para procesar tal cantidad de
información debe ser enorme.”
-“No si se programa con cuidado. He tardado 4 años en desarrollar el sistema
deductivo adecuado. Después de eso han bastado 11 meses de computación para obtener
una suculenta lista de deducciones. La base de datos cuyo robo está investigando, por si
le interesa saberlo, ha alimentado durante 23 días la última etapa de mi algoritmo.”
-“Suponiendo que te crea ¿qué tipo de información has obtenido con tu programa?
¿Un historial completo de repostaje de vehículos?”
-“Mucho más que eso, Alex. Razonando con cuidado pueden deducirse
conclusiones que aparentemente no tienen nada que ver con los datos iniciales. Y no
quiero decir que los datos iniciales no sean interesantes. Le encantaría ver las tablas que
he conseguido de las compañías de telefonía móvil, Alex. Ficheros gigantescos con
datos sobre la localización geográfica continua de todos sus abonados, gracias a las
conexiones de sus terminales móviles a las antenas de repetición. Todas las compañías
en las que he entrado guardan un completo historial de movimientos de cada uno de sus
ingenuos clientes, y la gente piensa que tiene más libertad gracias al móvil. Irónico,
¿no?”

-“Ese tipo de datos son ilegales, no creo que las compañías telefónicas los tengan.”
-“Se equivoca de pleno, mi ingenuo policía. Dichos datos son guardados
celosamente por las empresas para hacer sus estudios de mercado y Dios sabe para qué
más. La información es dinero, y no pensará que unas compañías gigantescas cuyo
único fin es el lucro iban simplemente a dejar que esos valiosos datos fueran borrados,
¿no cree? Y eso no ocurre sólo con las compañías telefónicas. Si nos ponemos a hablar,
por ejemplo, de las grandes multinacionales de hipermercados, sus ficheros contienen
los hábitos alimenticios de varios millones de personas.”
-“Me has dicho una bonita dosis de palabrería, pero aún no me has dicho nada de
tus resultados.”
-“No se preocupe, ahora le haré una pequeña demostración. Supongo que se
encuentra ahora con los miembros de su equipo. ¿Se encuentra Javier Romero con
usted?”
-“No conozco a nadie con ese nombre”. No pudo haber escuchado el nombre de
Javier accidentalmente. ¿Sería verdad que ha conseguido entrar en nuestro sistema?,
pensó.
-“Que yo sepa, es la primera vez que tengo el gusto de saludar a un policía
homosexual. Hola, Javier.”, dijo Najash, ignorando de nuevo a Alex.
-“¿Qué estás diciendo?”
-“No se ofenda. Para mí la orientación sexual es tan banal como el color del pelo.
Sólo quería mostrarle una de las conclusiones de mi programa.”
-“Si estás tan seguro, dime cómo puedes haber llegado a tal conclusión.”
-“Sabía que me lo preguntaría, por eso le pedí a mi programa los pasos que dio en
este caso. Muchos fines de semana Javier ha sacado dinero de cajeros en zonas
catalogadas –informalmente, claro- de ’ambiente’. También, y según los datos que me
ofrecen sus teléfonos móviles, su terminal y el de un tal Andrés Guerrero confluyen en
la misma zona de bares de ambiente muchos fines de semana, y luego se mueven hasta
la zona del piso de Javier o el del piso de Andrés, alternadamente. Allí permanecen toda
la noche para luego separarse por la mañana. El número de llamadas que realizan entre
ellos también es bastante elevado, demasiado para ser sólo amigos. Y eso que ni siquiera
he empezado a hablar de las páginas que visita desde la conexión de Internet de su
apartamento. Las directivas de seguridad de los gobiernos que obligan a los proveedores
de Internet a guardar los datos de navegación de la gente han sido el mejor fertilizante
para mi Árbol, Alex. ¿Ha visto cómo, a partir de unos simples datos y con el poder de la
lógica y las probabilidades, puedo llegar a conclusiones muy interesantes?”
-“Hijo de puta”, sólo consiguió mascullar Javier.
-“A mí la vida privada de mi compañero me importa una mierda.” dijo Alex
secamente, con la intención de que Najash dejara de soltar detalles sobre Javier,
“Además, sigo sin creerte. Suponiendo que esa información fuera cierta, podrías haberla
obtenido de muchos otros modos.”
-“¿Y cómo cree que sé que usted le pone los cuernos a su esposa con Sonia Ugarte,
la que fue su compañera de instituto?”
Alex palideció inmediatamente. Durante unos segundos se quedó en blanco.
-“Jamás he sido infiel a mi mujer. ¿Lo oyes? ¡¡Jamás!!”, gritó al micrófono, pero ni
él mismo creía lo que había intentado que sonara convincente.
-”Sigue usted siendo un mentiroso, Alex, si no se comporta me va a obligar a
revelar otro gran secreto suyo, peor que sus periódicas infidelidades. Ya sabrá a qué me
refiero.”
-”No, basta, por favor.”. Alex intuyó a qué se refería. Si era un farol no quería
comprobarlo.
-“Aún no, Nabi, como ha sido incrédulo, le haré una pequeña demostración más,
pero no sobre usted, al menos de manera directa. Dígame, ¿habla mucho con su vecina,
la señora Hernández?”, continuó Najash.
-“No conozco a ninguna vecina mía llamada así.” , dijo.
-“Veo que no habla mucho con la gente de su bloque de apartamentos para no
conocer siquiera su apellido.”, siguió Najash, “Es la vecina del 4ºD, la puerta contigua a
la suya. ¿Le gustaría conocer cuáles son sus preferencias sexuales?”
-“No.”
-“Probablemente al marido de ella tampoco, porque satisface sus necesidades con
Jorge, su vecino del 3ºA y 15 años menor que ella. Es increíble cuánta gente hay
aficionada al sadomasoquismo, mucha más de la que usted cree. ¿También le gustaría
saber cómo ha llegado mi programa a esa conclusión, o quizá cómo he llegado a saber
lo de Sonia y ese otro secretito suyo?”
-“¡Basta ya!, ¿Te parece divertido? ¿Por qué has realizado tantos esfuerzos para
conseguir toda esa información? ¿Para qué la quieres? ¿Quieres organizar una red de
chantajes?”
-“Ya se lo he dicho, lo que he hecho ha sido componer un nuevo Árbol de la
Ciencia.”
-“¿Qué quieres decir con eso?”
-“El Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal”, explicó Najash,”es el árbol que
contenía la manzana con la que Eva tentó a Adán y provocó sus expulsiones del
Paraíso.”
-“Sí, conozco la Biblia.”, dijo Alex.
-“No me tome por un fanático religioso por el hecho de tomar la Biblia como
referencia. En realidad soy bastante escéptico en cualquier campo que introduzca la
variable Fe, pero le haré una pregunta sobre su interpretación. ¿Cree usted, Alex, que
cuando Adán y Eva probaron la manzana y se dieron cuenta de que estaban desnudos,
fueron realmente expulsados del paraíso?”
-“¿Lo dice en la Biblia, no?”, Alex sentía que no estaba dominando la situación. Un
breve sonido se escuchó a través del ordenador, indicando que había recibido un e-mail.
Lo ignoró y siguió escuchando.



CONTINUARÁ...

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