martes, abril 13, 2010

El árbol de la ciencia I

Hola a Todos. Acabo de reencontrar un relato que me gustó mucho cuando lo leí, y que me da muchas buenas ideas, jaja. Lo voy a postear poco a poco, porque es algo extenso. Ojalá les guste, pues además de ser interesante, trae ina idea bastante fuerte detrás, muy ad hoc a lo que estamos viviendo con lo de los celulares y su registro. Un abrazo.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA
David Gutiérrez Rubio
(CC) Con licencia Creative Commons


Faltaba poco menos de un minuto para las 20:00 de la noche, hora española. Alex Vallejo, del Departamento de Delitos Informáticos, esperaba impaciente delante del ordenador, conectado a un servidor público de chat usando el nombre de Nabi.

Él y sus compañeros guardaban silencio, frente a sus respectivos terminales, concentrándose para l o que tendrían que hacer a partir de ahora.

Por fin, el reloj del ordenador sincronizado con la hora mundial marcó las 20:00. Quince segundos después, en su ordenador apareció una invitación para un chat privado, de un usuario llamado Najash. Alex intercambió una mirada con Javier para indicarle que estuviera preparado.

Javier era compañero suyo en la sección de Delitos Informáticos desde hace 4 años, y era bastante eficiente en todo lo relacionado con la caza de delincuentes informáticos.

Alex pulsó el botón para aceptar la invitación. Inmediatamente apareció una ventana de charla con Najash y Nabi como únicos usuarios.

-“Buenas noches, Nabi”, se escuchó a través de los altavoces del ordenador, con una voz distorsionada.

-“¿Con quién hablo, por favor”, dijo Alex, mientras hacía la señal a Javier para que averiguara desde qué

ordenador se estaba conectando.

-“¿No sabe leer, agente?”

-“Su nombre real, por favor.”

-“Con el apodo que utilizo tiene suficiente. Si estamos hablando veo que han recibido el e-mail que les

mandé.”

Alex miró a una versión impresa del correo. Contenía detalles del robo de una base de datos de una

entidad bancaria que nadie, aparte del ladrón, podía saber. También contenía instrucciones específicas

junto con un nombre de usuario –Nabi– y una contraseña para conectarse al servidor de chat público

que estaban utilizando.

-“Alex, el cabrón se conecta desde una máquina en Singapur.”, dijo Javier, desconectando momentáneamente el micrófono para que Najash no pudiera escucharle.

-“Bien, intenta acceder a esa máquina. Ya conoces el procedimiento.” -“¿Realizaste tú ese robo del que hablabas en tu e-mail?”, dijo Alex, volviendo a conectar el micrófono.

-“Sí, agente, aunque, mucho me temo, no soy el típico pirata que establecería una conexión con la policía sólo para pavonearse de sus fechorías.”

Se le vino a la cabeza la cantidad de piratas que habían contactado con él para presumir de sus hazañas. Un fallo causado por el orgullo y la prepotencia de muchos de ellos, y que había propiciado la captura de algunos.

-“Cuénteme, ¿qué es lo que quiere entonces, prevenirnos de otro robo que piensa hacer?”, dijo Alex.

-“Primero hablemos de la seguridad de esta conversación, supongo que a estas alturas deben saber que me conecto desde una máquina en Singapur.

Dicha máquina está controlada por mí, aunque su usuario no sabe que la estoy usando para camuflar mi remite. Para llegar hasta ustedes paso por un laberinto cúbico formado por 216 máquinas pirateadas y que ejecutan un sistema antidetección con distintas técnicas cada una. Sólo hay un camino correcto para atravesar dicho laberinto, y el equivocarse en un solo paso acarrea la detección inmediata. Por supuesto, todas estas necesarias medidas hacen que la velocidad en recibir mi voz y yo la suya sufra un retraso, como podrá apreciar, pequeño, pero molesto e inevitable.

Si quiere averiguar mi procedencia, hágalo, pero con mucho cuidado, ya que al más mínimo síntoma de intrusión los sistemas saltarán, la conexión se perderá, los discos duros de todos esos ordenadores se borrarán de manera definitiva, y usted se quedará sin saber la bonita historia que voy a contarle.”

-“Está bien, sigue hablando”, dijo Alex, obviando la advertencia.

-“Le he elegido a usted como testigo de lo próximo que va a suceder.”

-“Comprendo, por eso el nombre de Nabi, que es profeta en hebreo. ¿Tan importante es lo que planeas hacer que le das proporciones bíblicas?” dijo, mientras uno de sus compañeros le pasaba una nota.

-“Veo que ha hecho sus deberes, agente, aunque creo que no comprende la magnitud de lo sucedido, dígame, esa sucursal bancaria del caso que usted lleva, ¿le han dicho exactamente lo que les he robado? Sí que había notado algo extraño, reconoció Alex.

-“Una base de datos gigantesca sobre sus clientes, datos de operaciones realizadas de varios millones de personas físicas y jurídicas, 18.7 terabytes de datos.”

-“Es algo más que una simple base de datos, agente, es la última pieza que me faltaba para construir mi pequeño puzzle, el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.”


CONTINUARÁ...


2 comentarios:

  1. ¡Oshh no me dejes a medias! Pon más, más, más....
    Jaja, saludos!

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  2. jeje, si se queda uno picado... saludos!!

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