sábado, noviembre 28, 2009

... de don durito y los tiburones

Saludos.
Les traigo el cuento del que les había hablado. La mitad es del buen Bertolt B., y tiene una continuación del buen toño tigre de los zapatistas. Parece un poco largo, pero vale mucho la pena que le echen un ojo.

Nos estamos viendo, y suerte con los finales.



Ponencia de Don Durito de la Lacandona para la mesa 7:
Cultura y Medios de Comunicación en el Tránsito a la Democracia.

Julio recoge la húmeda herencia del nocturno junio y, sin embargo, permite que algo de sol se cuele en el día gris. La luna ofrece, como consuelo por su ausencia, la nostalgia de ceibas y lodos. Un satélite de fallida inteligencia militar se aburre y bosteza ostensiblemente. Allá abajo, se adivina, hombres y mujeres hablan y escuchan, caminan, se tropiezan y caminan de nuevo, buscan. Buscan muchas cosas, por ejemplo, buscan encontrar lo que buscan. Parecen alegres en esa búsqueda. No se ve nada especial en ellos, parecen hombres y mujeres comunes y corrientes. Bueno, parece que alguno de ellos es particularmente narigón, pero fuera de esos detalles, todo parece normal. Sí, podríamos decir que el Poder puede estar tranquilo. No se detecta ningún peligro importante, no hay armas ni nada parecido, sólo palabras. Bueno, creo que hoy será un día normal, un día y una noche con hombres y mujeres hablando.

¡Un momento! ¿Qué es aquello que se cuela por la rendija de la puerta de éste que llaman el Sup? ¿Es una cucaracha? No. Los poderosos aparatos electrónicos del satélite empiezan a analizar todos los datos: tamaño, peso específico, textura, forma, velocidad, cadencia, y los etcéteras que este complicado software ha incorporado para justificar su elevado precio. En cuestión de segundos, la computadora espacial termina de confirmar los datos e inicia su confrontación con el gigantesco archivo que contiene todos los datos de todos los probados probables enemigos del Poder y de sus buenas costumbres. De pronto suenan las alarmas y se encienden focos de colores. Uno pensaría que se trata de un árbol de Navidad si no fuera porque en la pantalla se lee, claramente: "¡Peligro supremo!". La computadora parece cibernéticamente aterrorizada. En las grandes capitales, la soberbia activa sus planes de ultradefensa. Los centros financieros registran la peor catástrofe de su historia. Unidades militares fuertemente armadas toman nerviosas posiciones en todas las fronteras. ¿Qué ocurre? En todas las pantallas aparece la respuesta.

"¡Peligro supremo! Durito. ¡Peligro supremo! Durito".

Ver "D" de "Don", "Durito", "Desfacedor de entuertos","E" de "Escarabajo" y "Emergencia","A" de "Andante caballería" y de...Alerta máxima!".

­ Ese satélite es un imbécil ­me dice Durito mientras se quita el impermeable y deja un pequeño charquito de agua en el piso­. Mira que confundirme con una cucaracha...

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Dime con quién andas, y si esta buena me la mandas...

1 comentario:

  1. Muy buena imagen, ja... te quedó chira. Luego le doy una revisada al texto.

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