martes, octubre 13, 2009

Carta de un desempleado a la fuerza.

Hola, Compañeros y amigos!

La agresión del Presidente Felipe Calderón hacia Luz y Fuerza del Centro y el SME, es decir, hacia cada uno de nosotros, es ejemplar, contundente, con todas las agravantes y sin asomo de vergüenza.

Nos demostró que no le importamos un ápice y que somos un estorbo para sus pretensiones y negocios que tiene planeados en futuro muy próximo con nuestra fuente de empleo y con el patrimonio de todos. Además, se atreve a decirnos que, de la decisión tomada NO HAY VUELTA ATRÁS.

Nos ofrece a cambio de nuestro silencio, complicidad y claudicación, una “jugosa” liquidación (“¡Un monto de 33 meses de salario!”, gritan a todo pulmón los manipuladores de la televisión) y hasta una asesoría para que (si uno es muy tonto y no sabe qué hacer con “tanto dinero”), con las migajas que se caen del jugoso pastel de la fibra óptica y la generación de energía a cargo de los privados, podamos convertirnos en pequeños empresarios (no como ellos, claro, sino como taxistas, microbuseros, torteros, taqueros, tiangueros, aboneros) y, en el mediano plazo, poder ver desde nuestros “changarros”, como se enriquecen con lo que alguna vez fue de todos los mexicanos y que tuvimos el honor de trabajar ahí, en LUZ Y FUERZA DEL CENTRO.

Por ello, les confío que yo no quiero ser un Micro-Empresario (conductor de microbús), quiero seguir siendo un EMPLEADO DIGNO, de una empresa pública, mantener mis derechos contractuales que hoy me han arrebatado (seguridad social, vivienda, jubilación, vacaciones, fondo de ahorro, salario justo, desarrollo laboral, etc.) y poder sentirme orgulloso de ser MEXICANO.

Sin embargo, Lo que ayer (hace 25 años) eran conquistas laborales y derechos mínimos para ejercer un trabajo, hoy, en la época neoliberal (2009), son considerados privilegios, excesos y abusos. ¿Qué hacer? ¿Qué podemos hacer si sólo somos un puñado de trabajadores agraviados, desposeídos e inconformes? Calderón cuenta con los Medios de Comunicación, más de la mitad de la Cámara de Diputados y la Fuerza Pública. Nosotros, desempleados a fuerza, sólo tenemos nuestra rabia, nuestra indignación y las manos empuñadas de impotencia… Pero, no hay que olvidarlo, tenemos a nuestras familias. ¿Será poco?

Por ellos, por su bienestar y porque quizá ésta es la última oportunidad para nosotros, los electricistas, de defender nuestro trabajo, hoy tenemos que seguir adelante con esta lucha. Les pido que Inviten a todos los demás compas que quizá están deprimidos o se sienten derrotados, a participar en las actividades de resistencia. Debemos manifestarnos en todos lados: con la familia, amigos, vecinos y en las calles (siempre con orden y sin provocaciones), siempre mesurados y respetuosos

Debemos estar con el Sindicato Mexicano de Electricistas hasta las últimas consecuencias (favor de no pensar en los dirigentes, la corrupción, los malos manejos, sino en la institución, en nosotros quienes lo conformamos, en lo que significan casi 100 años de trayectoria).

Si le echamos ganas y participamos todos, lograremos que la mayoría del Congreso de la Unión (251 diputados) se vean obligados a darnos el apoyo y, luego entonces, tramitar una controversia constitucional, y revertir el secuestro de nuestras instalaciones y empleos por parte del Pelele de Calderón, por tal motivo, es muy importante llenar el Zócalo el próximo Jueves e invitar a familiares y amigos para que marchen junto a nosotros, los electricistas...

Qué más puedo decir…

Estoy triste y encabronado por lo que nos han hecho, sin embargo, debemos ser inteligentes, maduros y combativos. Yo le pondré todo mi esfuerzo. Lo juro. Esto me hará feliz. Si a pesar de nuestro esfuerzo no logramos el objetivo, nuestra conciencia y responsabilidad histórica estará limpia y satisfecha, pero, de lo contrario, si ganamos esta lucha y logramos que nos devuelvan nuestros empleos, seremos los hombres más felices del mundo y nuestro triunfo será histórico, invaluable y perdurable; nuestros descendientes se sentirán orgullosos de nosotros en un futuro no muy lejano, porque les heredaremos un sindicato fuerte y una empresa eficiente y próspera.

El esfuerzo valdrá la pena... Arriba el ánimo!

Un abrazo y un saludo combativo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario