martes, abril 28, 2009

Sobre la utilización política y mediática de la epidemia

Hola a todos. Ayer leía la jornada y me pareció muy interesante un artículo de Julio Hernández sobre la situación en la que estamos, coyuntura de crisis sociales, políticas, ambientales, y hoy especialmente, médicas. Toca diversos aspectos de la situación, y hace especial énfasis, como indica el título de esta entrada, en la utilización política y mediática de esta situación. Sólo un par de cosas, antes de dejarlos con el artículo. Primero, vean que en ningún momento se dice que la enfermedad no exista, ni que deban de olvidarse las prevensiones necesarias. Segundo, lo fundamental es, me parece, el llamado implícito a que no nos agarre de bajada la situación política, social, económica y militar ante la que nos vamos a enfrentar, sea aún con la Influenza o no. Quizá un modo de mantener la actividad, ahora que estamos todos recluídos en la casa, sea la participación más activa en el blog. Entonces aquí un intento. Un saludo, ojalá comenten qué les parece (el artículo está en los comentarios, para no hacer las entradas tan grandes, como habíamos acordado pero pocas veces hacemos).

Un abrazo revolucionario, aún en la reclusión...


P.D. La columna se publica diariamente excepto fines de semana bajo el título Astillero, y se puede leer gratuitamente en la página de la jornada: www.jornada.unam.mx

3 comentarios:

  1. Astillero

    Por Julio Hernández

    http://www.jornada.unam.mx/2009/04/27/index.php?section=opinion&article=004o1pol


    T

    odo de un golpe: mediante un simple decreto, sin siquiera tomar la opinión del congreso pripánicamente controlado, el ocupante de Los Pinos se otorgó a sí mismo (a través de su dependiente, el secretario de Salud) facultades discrecionales para aislar individuos, allanar casas y locales, hacer compras cuantiosas sin licitación pública y suspender concentraciones públicas (¡Aguas: llegó la SS!). Además, la crisis provocada por la influenza opacó y desequilibró las campañas electorales en puerta, incrementó la desesperanza cívica, introdujo el virus de la desconfianza y elevó el del conservadurismo en la plaza normalmente liberal del Distrito Federal, colocó en las calles de esta capital del país a soldados en misiones hoy solamente sanitarias, permitió que por televisión abierta de alcance nacional (Televisión Azteca) se transmitieran misas católicas y tendió una cortina de humo viral sobre temas polémicos en curso como las cuentas públicas de Fox, la propuesta felipista del estado militar de emergencia, las amenazas de represión neoporfirista en Cananea y el escándalo de la Lotería Nacional en Campeche (donde Germán alegremente reinstaló como coordinador de la campaña panista a uno de los acusados por el caso de soborno).

    El tapabocas político y social tiene como antecedentes los manejos tramposos que los mismos dictaminadores de hoy han hecho en temas como el narcotráfico, la crisis económica y los préstamos recientes (sólo ayer, 205 millones de dólares del Banco Mundial). La suspicacia colectiva va de los diez mil muertos por asuntos de drogas al riesgo de fallecimientos por una epidemia tardíamente detectada y mal manejada; del catarrito de Carstens y la fanfarronería original de Calderón a la influenza porcina que en otras latitudes no ha provocado el estremecimiento que en México; de la buena fe y la evidencia mediática de que el problema es real al temor de que esté siendo utilizado políticamente por los siempre desesperados ocupantes ilegítimos del poder mexicano, deseosos de trastocar los escenarios electorales que en estos momentos les auguraban derrotas sonoras en comicios federales y locales; de la creencia en las intenciones más o menos buenas de los gobernantes a La doctrina del shock, el libro en que Naoime Klein (No logo) demuestra "que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras formas de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles".

    Hechos públicos, intenciones privadas (aunque, ¿cuán comprobable es lo que hasta ahora las autoridades federales y capitalinas han mantenido en el controlado ámbito de las declaraciones a los medios, sin dar datos específicos de los muertos, sin permitir que especialistas independientes analicen los reportes médicos y tengan acceso a evidencias biológicas de la epidemia?). Desgracia pública, negocios privados. Catástrofe de temporada, apocalipsis de fin de semana, adiós momentáneo pero augural a la convivencia táctil (no a los saludos de mano y de beso) y el médico guanajuatense Córdova saliendo al paso, junto con el trastabillante semisecretario de Educación, Alonso Lujambio, que habría reprobado un Enlace de primero de primaria por no saber contar ni el número de días que no habrá clase (tres y pico, dijo el funcionario), y el sargento Javier Lozano, que para compensar los malos tratos a los obreros se desvivió en amabilidad hacia los empresarios para ver si les da su regalada gana atender las circunstancias difíciles del país y no aprovechan la situación para correr o castigar a quienes falten al trabajo o lleguen tarde.

    ¿1984 con el Big Brother epidémico o los preparativos para filmar una versión local del guión de los hermanos Wachowski que acá se llamaría Con D de Desconfianza o el 666 conmemorativo del segundo año de la legalización del aborto en el Distrito Federal (regreso a clases, el 6 de mayo; dinero disponible para enfrentar el problema, 6 mil millones de pesos; número de tapabocas repartidos en el D.F., 6 millones)? El desamor en los tiempos de la influenza a partir de los tapabocas de azul panista. Ciudadanos sometidos a la dictadura de la miseria institucionalizada, con sistemas de salud abatidos por la corrupción de funcionarios y empresarios y por el pensamiento neoliberal todavía dominante en las élites. Cuerpo social extenuado que de pronto se encuentra con los anuncios de fin de mundo mientras, por ejemplo, en Estados Unidos, los casos son pocos, controlados y sin muertes. En Washington se declaró ayer el "estado de emergencia de salud pública", pero ello no es sino un mecanismo usual para destrabar fondos que permitan enfrentar oportunamente determinadas incidencias susceptibles de empeorar. Y ayer mismo, John Brenman, el asistente de la Casa Blanca para asuntos de seguridad interna, negó (y con ello le dio fuerza a la especulación) que lo sucedido en México fuese un "bioterrorismo" y aseguró que es "muy temprano" para saber si hubo una acción premeditada para generar el brote de influenza porcina.

    Pero, mientras son peras o son porcinos, el panorama político y social cambia en México, con el virus del miedo reproduciéndose aceleradamente y con analistas atentos en las alturas a las reacciones de la sociedad y los opositores al poder ante decisiones que avanzan en la instalación de mecanismos de amedrentamiento colectivo que inhiban participaciones electorales, que ante el peligro real o exagerado fomenten el conservadurismo, que vayan arrinconando incluso la idea de lo electoral y lo democrático y que permitan continuar con formas de control arbitrarias, con prolongados estados de excepción, sea por razones médicas, militares o sociales. ¡Hasta mañana!

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  2. Muy buen artículo. Lo malo es que probablemente nunca lleguemos a saber bien qué rayos pasó.

    ¿Qué tal que fuera al revés? Que las cosas están muy muy muy mal, pero como no quieren que cunda el pánico pues por eso no quieren dar información.

    Pero bueno, aun si ese fuera el caso, pues no debería de usarse como distracción ni para tomar ventaja sobre la gente, en eso sí estoy más que de acuerdo. Como dice el artículo, entre que si son peras o son porcinos (jajajaja), mientras nos ven la cara (ya sea de una u otra manera).

    Saludos!

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  3. Ah y por si se pierde en la entrada anterior el comentario, porque hemos avanzado rápido y ya no va a estar en la página principal, pongo aquí otra vez un comentario...

    Bueno yo aclaro que nunca dije que Kyno hubiera dicho algo o tuviera cierta posición (jaja, que enredo).
    Era un comentario hacia el video, porque pues se puede prestar para pensar que a lo mejor ni hay enfermos y que absolutamente todo lo está inventando el gobierno.

    Pero no, yo nunca asumí que nadie dijera algo (si es que eso significa algo :S jajaja).

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